lunes, 28 de marzo de 2016

Gentes del Camino III

Algo más tarde, en Amenal, a modo de exvoto,  colgaba en una pared una concha de madera prendida en una cinta de  cuero. En un ventanuco había una piedra milenaria, seguramente traída por un peregrino en su mochila  desde vete a saber dónde, como parte de una penitencia quizás ya purgada. En esa pared mal revocada hay una gran flecha amarilla y una leyenda escrita sobre la flecha: Imagine, y en letra más pequeña, Peace.

Una de las estrofas, en castellano, de la canción de John Lennon,  Imagine:

Tú puedes decir que soy un soñador,
Pero no soy el único,
Espero que algún día te nos unas,
                             Y el mundo vivirá como uno solo.

Más adelante, después de Amenal y antes de Lavacolla, en el Camino había un bosque frondoso  de eucaliptos muy altos y  alguna otra especie que no recuerdo. Acabaron con él, lo esquilmaron hace un tiempo.
 
- Aquí paz y después gloria, seguramente pensó alguien frotándose las manos.
 
Y a todo esto. Son muy descorazonadoras las sensaciones que se producen al pensar en lo que fue el Camino a la entrada de Santiago de Compostela y lo que en realidad es hoy.
 
¿Acaso no hay soluciones para corregir estos desmanes: ¿O no tienen  arreglo? ¿Es posible una regeneración ordenada de estos espacios naturales que han ido desapareciendo por una urbanización alocada y sin sentido?
 
Lo triste es que este estado de cosas  se han producido y se siguen produciendo en todo lo largo del Camino. Quizás algunos  han olvidado que, entre otras cosas, el Camino de Santiago fue declarado en 1985 Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.
 
¿Sabéis que existe el riesgo de que se produzca la anulación de ese nombramiento? ¿Lo sabéis, lo saben?
 
Perdonad este momento reivindicativo, con lo poético y evocador que me estaba quedando el relato del Camino: el Camino de Danel y Juan Ramón.
 
La música, mejor dicho, las músicas, están íntimamente unidas al Camino. Llegando a Compostela soy muy consciente de esa unión casi indivisible.
 
Antes de entrar en la Praza do Obradoiro, debajo del Arco del Obispo, casi siempre y  a todas horas, hay algún músico. La arquitectura pétrea de este espacio hace reverberar los sonidos de forma casi mágica. En este lugar conocí a Manu Pereira un joven gaitero que llevaba una camiseta azul con grafías griegas.
 
Seguí caminando y  cerca del Colegio de San Jerónimo había un trío  de cuerda: violín, viola y violonchelo. Interpretaban el Canon en re mayor de Pachelbel.
 
Allí observé a un peregrino tumbado sobre las piedras gastadas y pulidas por los pasos de tanta gente con la complicidad del viento y la lluvia. Parecía cansado. Estaba como absorto, lejos de toda realidad, en su particular universo. Quizás  recordando todas las vivencias del Camino, sus historias y pequeños relatos compartidos con otros peregrinos 
 
Y al finalizar el día, a la hora del reposo, disfrute de la compañía con una jarra de  cerveza fría. Apetece siempre en  época estival de extremado calor.
 
Quedé con Danel en el albergue y lo encontré dormido en la parte de arriba de la litera. La parte de abajo para el señor mayor: o sea, yo. Lo siento mucho pero el nombre del albergue prefiero olvidarlo. Su escaso espacio habitacional lo convierte en un lugar de mero amontonamiento.  Lamentable, muy lamentable. Ahora sé a qué lugar no he de volver y eso que el jardín del albergue es un espacio bello y de disfrute y más en  época estival.
 
Después de la ducha, callejeando por la París-Dakar,  como no somos txiketeros, no damos tregua al cuerpo y no tomamos descanso. Si antes estábamos cansados, ahora algo más. Seguimos ejerciendo de peregrinos.
 
Tras la caminata urbana fuimos a recoger la Compostela. Oficializado el Camino nos perdimos  comprando algún regalo. Al caer la noche, no muy tarde, celebramos sacramentalmente una buena cena. Pero esa noche dormir fue una aventura insatisfecha, y  como algo estimulante, casi un reto, él otro a pierna suelta: divina juventud.
 
Anotación en la hoja de ruta.
 
Jueves dieciséis de julio, salida de Compostela a las 10:06; llegada a Zumárraga a las 19:55. Duración del viaje 9.49 h. Nos espera mi hermano Félix oficiando de  chofer. Es el padre de la criatura. Regreso a Zumaia. Fin del Camino.

ULTREIA ET SUSEIA!

Buscando, buscando, di con esta música tan hermosa. Pocos sonidos, pocas palabras hacen falta para llegar a la trascendencia en la búsqueda y el hallazgo del otro. Es el eterno encuentro en el Camino, mucho más lejos que las estrellas del firmamento. El encuentro se recrea en el alma de cada peregrino.
 

Haydée Mercedes Sosa, (Tucumán, 9 de julio de 1935 - Buenos Aires, 4 de octubre de 2009), conocida como Mercedes Sosa. También es conocida desde muy joven como La Negra, por su cabello negro y la tez morena.

La Misa Criolla es una obra musical para solistas, coro y orquesta, de naturaleza religiosa y folclórica, creada por el músico argentino Ariel Ramírez (1921-2010).