jueves, 10 de mayo de 2018

XA- CU (Un Daño Colateral)

                                                              
Daño colateral es un eufemismo utilizado por diversas fuerzas armadas para referirse al daño no intencional o accidental producto de una operación militar. El término fue acuñado por el ejército de los Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, y puede referirse a fuego amigo o al asesinato de civiles y destrucción de sus propiedades.
                                                                                                                                (De Wikipedia, La enciclopedia libre) 

La señora Xa-Cu, perdió a su marido y a su hijo en la batalla contra los estadounidenses en el río Thạch Hãn de la provincia Quảng Trị. Un río situada en el centro de Vietnam.
Es costumbre en Vietnam, cuando el hijo se casa, que este aporte a la familia  la mujer que en el futuro se hará cargo de los ancianos de la familia. Ahora ella no tiene a nadie y vive sola en la casa comunal del pueblo de Lệ Mật. Este pueblo pertenece al distrito Long Bien de la ciudad de Hanói.
Los ancianos son venerados y respetados en Vietnam…
En ningún momento pensé en lo que iba a ocurrir, la reacción de la señora Xa-Cu al relatarnos su vida a Hà Trần, mi guía, y a mí. Ella llevaba una flor como único abalorio en su oreja izquierda. Una joya de la Naturaleza: se llama Dai o Hoa Xu; una Plumería Rubra. Es la flor del árbol Dai, de una extremada belleza, pero es venenosa. Quizás otro daño colateral, pero en este caso de la propia Naturaleza.
Jamás me ha resultado tan doloroso plasmar en una fotografía, en este caso en una secuencia completa, toda una vida. Una vida testimonio de soledad, dolor y terror. Pero su mirada era una mezcla de firmeza, pureza y dignidad. Nos trasmitió una historia exenta de vacío. Llena de sinceridad.
Hoy en día siguen produciéndose en Vietnam miles de víctimas, de tres mil a cuatro mil al año: consecuencia de los daños colaterales.

Me duele el alma de tanto amar.
 El pozo tiene agua,
 No veo tu rostro.


                                          XA – CU (COLLATERAL DAMAGE)


Collateral damage is a general term for deaths, injuries, or other damage inflicted on an unintended target. In American military terminology, it is used for the incidental killing or wounding of non-combatants or damage to non-combatant property during an attack on a legitimate military target.

                                                           (From Wikipedia, the free encyclopedia.)

Ms Xa-Cu, lost her husband and her son in the battle against the americans of the Thạch Hãn river,  Quảng Trị province. A river in the middle of Vietnam.

Is a tradition in Vietnam, when a son gets married, that him supports the wife’s family to take care of the old ones relatives in the future. Now she has no one an lives alone in a comunity house in the town of Lệ Mật. This town belongs to the Long Bien district in the city of Hanói.

Ancient people is venerated and respected in Vietnam…

I had no idea of what was going to happen, Ms Xa-Cu reaction when she told us her story to Hà Trần, my guide and me. She was wearing in her left ear a flower, A nature jewel called Dai o Hoa Xu; a Plumería Rubra. Is the flower of the Dai tree, extremly beatiful, but poisoned. May be another collateral damage, but in this case of the own Nature.

Never has been so painful for me to put in a photography, in this case, a complete secuence, a hole life. A life witness of lonely, pain and horror. But her eyes were firm, pure and dign. She told us a non empty history, Full of sincerity.

Today, Vietnam keeps producing thousands of victims, from 3 to 4 thousand a year, consecuences of the Colleteral Damages.

                                    
                                My soul is in pain because of too much love.

                                                       The well has wáter,

                                                      I can’t see your face.





















martes, 12 de septiembre de 2017

LA LUZ DE LA SALUD Y DEL AMOR

Recientemente he estado hospitalizado en la habitación tres mil quinientos diez del Hospital de Gipuzkoa. Tuve como compañero de habitación a Ale (Alejandro) de Mutriku, con una vida de ochenta y siete años. Otro hermoso encuentro compartiendo el camino de la salud y el amor. Otra familia más para el recuerdo: Aintzane, María Dolores, Joxe, Alfonso. Mila esker zuei!

Ahora, con la cadera nueva, caminaré mejor. ¡Volveré al Camino!

Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis. Y estuve enfermo, y me sanasteis.
                                                                                              (Mateo 25:35)                             
Aquellos que se guían por el Camino de la Luz siempre quedarán en nuestros corazones y su recuerdo será eterno. Cada vez que cierre los ojos, vosotros que me ayudasteis, apareceréis y yo os nombraré.

Otros ya han quedado en el lado oscuro y nunca serán recordados; han quedado condenados al olvido.

Siguen empeñados en desmantelar todo el Servicio Público de Salud, externalizando trabajos al mejor postor; a sabiendas nos están perjudicando. Y lo que es peor, están dilapidando la riqueza humana de sus trabajadores; los están quemando y también perjudicándoles. Ellos, los “dirigentes”, lo saben. Pero esa batalla la han perdido ya.

A pesar de todos los problemas que están creando, y los que han de crear, los gestores políticos y sus administradores-ejecutores, seguirán en el olvido y su cruz será la vida triste que llevan. Es tan grande la dignidad profesional y humana de los trabajadores  que su mirada se viste de ternura y de cercanía. Ellos pueden mantener esa mirada de orgullo del  trabajo bien hecho y del carácter humanista de todas sus acciones cotidianas.

Como ejemplo del desastre, el domingo día 27 de julio para tres plantas del Hospital de Gipuzkoa, en Traumatología Quirúrgica,  solo había tres celadores atendiendo a todos los enfermos… Esto no es pasado, es presente; es el año dos mil diecisiete.

Respiremos y hablemos de “Los colores del Hospital”.

ROSA
El color rosa simboliza el amor y el cariño a la maternidad. Nos arropa en los momentos de soledad.

AZUL
El azul es el color de lo divino; también se asocia con lo eterno.

GRIS
Reflexivos y objetivos. Alcanzan sus ideales por su perseverancia. Son batalladores y buenos comunicadores.

VERDE
El verde representa la naturaleza. Por lo tanto, el color verde también adquiere un significado de tranquilidad, armonía y paz.

BLANCO
Representa lo absoluto, la unidad y la paz. Por ello es mayormente usado en actos de reconciliación entre individuos.

MORADO
Refleja características importantes, como la lealtad, la sabiduría y el éxito, aspectos que brindan a las personas bienestar en sus vidas.

Si podéis tened en cuenta estos detalles cuando observéis a los trabajadores del Hospital. Ellos son los portadores del bienestar y los alquimistas de la salud. Merecen nuestro respeto y gratitud.

“Todo lo que se necesita para vivir cabe en la palma de la mano. Entrelaza tus dedos con los de tu amado”.

Quizás un poco largo. Tomad un poco de vuestro tiempo para disfrutarlo.

Lascia chio pianga de Georg Friedrich Haendel, interpretado por Philippe Jaroussky.

                                   Deja que llore mi cruel suerte,
                                   Y que suspire por la libertad;
                                   Que suspire y que suspire…
                                   Por la libertad.

                                   Que el dolor quiebre estas cadenas
                                   De mis martirios, sólo por piedad;
                                   De mis martirios, sólo por piedad.



















lunes, 5 de junio de 2017

LOURDES EN EL CAMINO DE LA LUZ (EL REGRESO)




Deseo recomendaros un libro, El insólito peregrinaje de Harold Fry. Su autora es Raquel Joyce y está editado por Salamandra.


Nos relata un peregrinaje nada convencional que se desarrolla en las tierras de Inglaterra en época actual. En el libro, como invitación a ese peregrinaje, aparece un poema de John Bunyan (1678), de su libro El progreso del peregrino.


                                   Miren bien estos ejemplos
                                   los que quieren ser viadores,
                                   y desechen los temores
                                   de este valle terrenal.
                                   Viento, lluvia ni borrasca
                                   apartan al peregrino,
                                   que, firme, sigue el camino
                                   de la Patria Celestial.


A la vuelta de la peregrinación de Lourdes, en el silencio íntimo de cada peregrino, buscamos la quietud del alma. Entonces recordaremos el Santuario, a su Madre, y ante ella rogaremos por los ausentes, también por los presentes; para todos ellos ofreceremos nuestras plegarias.

Las imágenes son presencia, los recuerdos son volátiles por caprichosos: Josetxo, tu eres presencia. Para Josetxo Beristain, de Ordizia: Orain Aitaren etxean dago-Ahora está en la casa del Padre.

También deseo hacer presente a Antoine Llobet de Lescar y a Cécile su fiel dama. Ellos siguen en el Camino recorriéndolo todos los días con pasión y dulzura. Y más ahora que son momentos de incertidumbre. Antoine: sigue luchando ¡Buen Camino, Peregrino! Espero veros pronto, en Lescar o en Zumaia.

“Derramaría una dulce mirada que pudiera curar la herida de tu corazón, y si fuese preciso, coronaría tu frente con guirnaldas y laurel”.

Del libro El poder de la compasión, del Dalai Lama:

Como dijo el gran erudito indio Shantideva: “Si hay una manera de vencer el dolor, no hace falta preocuparse; si no hay manera de vencer el dolor, no vale la pena preocuparse”.

Shantideva (687-763 d. C.) India. 

























Josetxo Beristain de Ordiziaa