domingo, 30 de octubre de 2022

Año Santo (seis) – Holy Year (six) 2022

Zumaia, la huerta del Monasterio de San José - Zumaia, the market garden of the Monastery San José.

¡La huerta de Zumaia! Cuántos recuerdos me vienen a la memoria. Uno de ellos, en los primeros meses de mi ingreso en ese Carmelo, cuando las hermanas María Jesús y Teresita (del caserío Karmengua) nos llamaron a las dos jóvenes, todavía postulantes, para que fuéramos a ayudar para sembrar patatas. Nos dieron dos azadas, que yo nunca había visto y, poniéndonos en hilera, íbamos metiéndola en la tierra y haciendo surcos para luego meter las patatas y taparlas. También teníamos árboles frutales, y a su tiempo recogíamos las frutas. Cuidábamos las flores, por cierto, muy abundantes, para luego embellecer las imágenes de la iglesia del Monasterio. Teníamos la huerta muy bien cuidada, y procurábamos que las malas hierbas no crecieran. Casi en lo alto de la huerta, en su lado derecho, había una ermita llamada de Santiago, ya que por allí pasaban los peregrinos. La restauramos poniendo al descubierto las antiguas piedras. Todo quedó muy bello. Trabajamos mucho procurando tenerla siempre limpia para disfrute de los peregrinos. En la huerta plantábamos hortalizas para nuestro consumo diario, tomando en cuenta las diferentes estaciones del año. Asimismo, teníamos un pequeño lugar para el disfrute de la comunidad en los momentos de recreo y descanso de nuestras obligaciones monacales.

- Uno de los momentos que yo recuerdo con más agrado eran los domingos. Yo subía a la punta, la parte más alta de la huerta: la punta, así la llamábamos. Desde allí se divisaba el mar. Era una gozada, se veían los barcos y las motoras. Algunas de ellas se utilizaban para hacer esquí en la ría (no sé si se dice así). Muchas más cosas podría contar, pero no me extiendo más.

(Hermana Pilar María, Carmelitas Descalzas, Hondarribia)

No tenían televisión, ¡de buena se libraron! (Esto es de mi cosecha…) Por cierto, los peregrinos siguen esperando a las puertas del albergue del monasterio. Quizás (me mantengo medianamente esperanzado) pronto volveremos a tener albergue. Parece ser que están a punto de comenzar las obras. Cuando menos, en ciertos puntos de la huerta han colocado clavos topográficos. 

Por medio de estas líneas pido (ruego) a la inteligencia humana (la positiva) que no descuide la protección del entorno natural, de todas las especies vegetales de la huerta. Su crecimiento y desarrollo han sido posibles gracias a la labor de muchas generaciones. A nosotros corresponde mantenerlas, mejorarlas y protegerlas para el disfrute de todas las gentes. Incluidos, por supuesto, los peregrinos, y llevar así a cabo una de las obras de misericordia: dar posada al peregrino.

Un dato a tener en cuenta. Los altos muros de piedra que rodean todo este entorno natural han permitido la creación de un Microclima, esencial para la conservación y evolución de todo este vergel y, de algunas especies singulares de gran belleza. Una de ellas es la anémona del Japón, Anemone hupehensis. Del griego anemos, que significa viento. Dice una antigua leyenda que las flores solo se abren cuando sopla el viento. Las que se encuentran en está huerta tienen los pétalos de color blanco. Las anémonas atraen a la suerte y protegen a las personas contra el mal. Y a ellas, ¿quién las va a proteger…?

Algunos datos históricos sobre el Monasterio de San José. En el año 1609 fue concedida la licencia eclesiástica como beaterio por parte del obispo de Pamplona, D. Antonio Venegas de Figueroa. En aquel entonces el beaterio tenía el nombre de Torreateco. En el año 1614, el beatorio de Torreateco paso a denominarse Monasterio de San José; exactamente el 12 de diciembre de dicho año. El obispo de Pamplona, D. Prudencio de Sandoval fue el oficiante. Cuatrocientos trece años de historia nos contemplan.

¡Qué dulce me resultó de golpe carecer de la dulzura de las frivolidades! Antes tenía miedo de perderlas y ahora me gustaba dejarlas.

… De acuerdo con esto, hay que concluir que también las lágrimas y los dolores constituyen objeto de amor.

(Aurelio Agustín de Hipona, 354 D.C. Thagaste, Númidia)

Del libro Peregrinatio, por el Camino de la Luz.

Los Maestros Canteros, nunca dejaban al azar ningún detalle de su trabajo. A las doce del mediodía del día doce de febrero, el sol incidía sobre el pie de San Marcos.

Sostén mi pie herido sobre el león iluminado, 
inundado por la luz del día, en pie camino.

(Santa María de Nájera, La Rioja)



¿Qué simboliza la mariposa en la espiritualidad?

Puede indicar o representar a la resurrección, la libertad y el amor. También puede simbolizar a la transformación (evolución) personal. Son creadoras de vida: libadoras y polinizadoras. Y dependiendo de su color, pueden tener diferentes significados. Por ejemplo, las mariposas de color blanco están asociadas a la pureza y la bondad, a la luz y la inocencia (infancia).

 

ZUMAIA-AÑO SANTO 2022























ESTELLA-AÑO SANTO 2010