miércoles, 25 de febrero de 2026

Annapurna II (Koto a Pisang)


Oh, you who are the essence of all beings, who nourishes the entire universe, Annapurna, you who are the eternal provider of food, grant me wisdom and devotion.

Oh, tú que eres la esencia de todos los seres, la que nutre a todo el universo, Annapurna, tú que eres la eterna provisión de alimento, concédeme la sabiduría y la devoción.


Pasos cortos,

pasos largos.

Ninguna parte.

Del Cuaderno de viaje (veintisiete de septiembre dos mil veinticinco).

¿La belleza puede ser sobrecogedora? Las reacciones que provoca, a veces, por pura emoción son irracionales. Estamos cerca de la Morada de los Dioses.

Cumbres nevadas,

color oro.

Sol tardío.

Hoy solamente recorreremos cinco kilómetros, de Dhukur Pokhari a Pisang. Ayer para llegar a Koto desde Meta, fueron once horas caminando sin poder negociar el ritmo de marcha. Cada vez más lento con pasos cortos y torpes; los “trancos” como los del Coloso de Rodas y los cuádriceps puro mármol de Carrara. En el camino hacia Pisang, un camino de tierra seca y piedras, pasamos a la vera de una casa de madera. Ahora destartalada, se adivina al contemplarla que quizás en un tiempo no tan remoto fue puro esplendor arquitectónico. De su policromía sobre madera tallada solo quedan retazos agrietados y llenos de ausencias. Desde su porche nos observaba una niña de poca alzada y de ojos color negro-azabache. Se acerca a nosotros sonriente con una mirada chispeante de luz, y alzando uno de sus brazos nos dice: chocolat, chocolat.  Casualidad o no, ese día llevaba unas galletas de coco. ¡Milagro! Al punto he pensado en los hermosos y cómplices diálogos entre un cielo azul, sus nubes, y las montañas que nos rodean: diálogos de Luz. Tristemente, los niños y las niñas, lejos de estas complicidades y diálogos son los olvidados de la Tierra y el Cielo. La niña se llama Namu Shanta (Refugio Sereno).

Al llegar a Pisang nos alojamos en un hotel todo de madera vetusta, pero confortable. El Hotel Management Committee con unos balcones de madera balaustrada. Es un lugar de privilegio para contemplar al Coloso. Pero la Naturaleza es caprichosa, posesiva y celosa. También despiadada. Durante toda la mañana unas nubes bajas ocultaban en su totalidad al Annapurna II provocando un caminar desalentador. Unas miradas ciertamente sombrías, la mía y la de Sudesh, el guía, observaban esas nubes convertidas en celosas garantes de la intimidad de la Montaña: la Morada de los Dioses. Las nubes se transforman en celosías de un monasterio contemplativo y silencioso que guarda y atesora ciertos secretos. Solo los elegidos pueden llegar a hollar su cima y compartir sus tesoros. Nosotros, los simples mortales, la hollamos con la mirada; acompañadas de unos suspiros entrecortados, como la de los pacientes enamorados en la espera, en la vigilia. Estábamos a punto de recoger los frutos de un esfuerzo estéril.  ¡Nada! Solo nubes de ausencias.

“Durga, la consorte de Shiva, y el Annapurna II su morada, se compadecieron de nosotros.  Solo desde el silencio se puede contemplar tanta belleza. Tanta pureza”.

Sobrecogidos nosotros, como mortales al pairo de nuestros sentimientos, convertimos una visión tan embriagadora en una cervecita helada de la marca Gorkha (sin royalties) sentados en una mecedora de madera que ya no mece…

A la noche en la cocina-estufa de leña y bosta (la plasta de yak o de ñak (su consorte evolutiva), de un leño de enebro seco y crepitante por el fuego apareció correteando una hormiga negra de buen tamaño. Quizás el leño era su hogar de invierno. La hormiga se movía, a veces hacia el fuego, otras hacia su contrario escapando de la cremación. Era una visión magnética: palante, patrás, palante, patrás… Al final no sé cómo termino la acción.


Metá-fora metafísica:

el fuego quema.

Hiberna en otro lugar.

Al alba madrugo la madrugada. Inútil madrugón. Durga y el Annapurna II retornaron a sus Palacios de Invierno: frío, lluvia y nubes de niebla. En la cima un manto de nieve, y de vez en cuando los ecos de alguna avalancha, que el no verla, amedrentaba. 

Río caudaloso,

agua lleva.

Silencio.


Iftekharul Anam - Whispers of Bliss (Susurros de felicidad)


“How blissful it is, for one who has nothing. Attainers of wisdom are people with nothing. See him suffering, one who has something, a person bound in mind with people.” (Buddha)

“Qué feliz es quien no tiene nada. Los que alcanzan la sabiduría son personas que no tienen nada. Mira cómo sufre quien tiene algo, una persona atada mentalmente a los demás”. (Buddha)


Toward the sky, always toward the sky, every movement is a prayer, every grain of barley a orison answered

Hacia el cielo, siempre hacia el cielo, cada movimiento es una oración, cada grano de cebada una plegaria cumplida.




























martes, 11 de noviembre de 2025

THE GREAT HEROES OF THE HIMALAYAS


 

The Porters of the Sky 

From the Heart Sutra.

‘There is no suffering, no origin of suffering, no cessation of suffering, no path, no wisdom, no achievements, no non-achievements.’

It is raining,

there are no birds in the sky,

nor dogs on the ground.

They have flown away.

Can beauty be terrifying? The reactions it provokes, sometimes driven by pure emotion, are irrational. I'm not talking about Stendhal syndrome. Someone offered a philosophical and psychological explanation to understand a reaction stemming from an emotional pathology. Philosophy and psychology can help interpreting some emotions, but can it help us discerning our reactions? The beauty of Nature is one of them. And what about the Nature of Human Being?

To meet their challenges, mountaineers need porters to carry all the expedition's equipment and supplies on their backs (and then some). They are paid around seventy-five dollars a day for this work. Furthermore, by contract, they cannot carry more than thirty kilos (data obtained from the Cloud).

Today, near Jorsalle, we asked two porters about their loads. Norbu, a young man of twenty-two, carried ninety kilos on his back. Beads of sweat trickled from the tip of Norbu's nose, one drop lingering, its motion shimmering silver in the morning light. The other porter, Lobsang, is twenty-six years old. His load: ninety-two kilos. Of course, we didn't dare ask about the earnings from their labor. Their load: everything needed to supply two guesthouses. Among other necessities, they carried toilet paper, noodles for making chouin, even fizzy drinks! and bottles of mineral water. One of the guesthouses, and to be honest, a real gem, is called The Garden of Nirvana.

There is a Buddhist story called the Legend of the Four Friends. In thangkas (paintings on canvas), a white elephant is depicted. On its back, a monkey. On the monkey's head, a rabbit. And finally, on the monkey's head, a bird (sometimes a pheasant). An aristocracy of living beings, all working together without distinction. They are four friends. Different from one another, yes, but on a common path: knowledge and wisdom in the pursuit of enlightenment. This, as I believe you will have understood, is a karmic metaphor.

Silence broken,

eternal fire.

Juniper wind.

‘On a higher plane, the sky, the clouds, and storms of rain and snow; also of freezing wind. On the lower plane, at ground level: fatigue, stiffness, and lower back pain of mischievous ambiguity. Take your pick...’

The pain continues. They walk in silence. Sometimes they rest. And from time to time, they look up at the sky. And if anguish had a name, it would not be that of the mountain peaks (Everest, or some other, who knows) that pierce the blue skies, or the clouds broken by stormy grey. Or perhaps the clouds of silver rain. Their name: Porters.

“Perhaps flowers bloom through sweat and blood.”

 

Rebellious dreams,

flying hearts.

Influence of the Moon.

 


Los Porteadores del Cielo

Del Sutra del Corazón.

“No hay sufrimiento, ni origen del sufrimiento, ni cese del sufrimiento, ni camino, ni sabiduría, ni logros, ni no logros”.

Está lloviendo,

no hay pájaros en el cielo,

tampoco perros en la tierra.

Han volado.

¿La belleza puede ser terrorífica? Las reacciones que provoca, a veces, por pura emoción son irracionales. No hablo del síndrome de Stendhal. Alguien dio una explicación filosófica y psicológica para comprender una reacción derivada de una patología emocional. La filosofía- psicológica puede ayudar a interpretar algunas emociones, ¿pero puede contribuir a discernir sus reacciones? La belleza de la Naturaleza es una de ellas. ¿Y la Naturaleza del Ser Humano?

Para hacer frente a sus desafíos, los alpinistas necesitan de los porteadores para que lleven sobre sus espaldas (y algo más) todos los equipos y vituallas de las expediciones. Por este trabajo cobran alrededor de setenta y cinco dólares al día. Además, por contrato, no pueden cargar con más de treinta kilos (datos recogidos de la nube informática).

Hoy, cerca de Jorsalle, hemos preguntado a dos porteadores por su carga. Norbu es un joven de veintidós años: lleva noventa kilos sobre sus espaldas. A Norbu, al final de su apéndice olfativo le caían gotas de sudor y, una gota no terminaba de hacer su recorrido: quieta ella, trasparentaba la luz matutina de plata irisada. Lobsang se llama el otro porteador, y tiene veintiséis años. Su carga: noventa y dos kilos. Por supuesto, no hemos cometido la osadía de preguntar por los dividendos derivados de su trabajo. Su carga: todo lo necesario para abastecer a dos establecimientos hosteleros (Guest Hauses). Entre otras “necesidades”, papel para el WC, fideos para hacer los choumin´s, ¡incluso refrescos burbujeantes! and bottles of mineral water. Uno de los Guest Hause, y siendo sincero, una verdadera gozada, se llama The Garden of Nirvana (El Jardín de Nirvana).

Hay un relato budista que se llama la leyenda de los cuatro amigos. En los thangkas (pinturas realizadas sobre lienzos) se representa un elefante blanco. Sobre su lomo, un mono. Sobre la cabeza del mono, un conejo. Y al final, sobre la cabeza del conejo, un pájaro (a veces es un faisán). Aristocracia de seres vivos y sin diferencias colaborativas. Son cuatro amigos. Dispares entre ellos, sí, pero en un camino común: el conocimiento y la sabiduría en la búsqueda de la iluminación. Esto, como creo que lo habréis comprendido, es una metáfora kármica. 

Silencio roto,

fuego eterno.

Viento enebro.

 

“En un plano superior, el cielo, las nubes, y las tormentas de agua y nieve; también de viento helador. En el plano inferior, a ras de suelo: cansancio, agujetas y lumbares de ambigüedad traviesa. A elegir…”

El trasiego de dolor continua. Van en silencio. A veces descansan. Y de cuando en vez: los ojos al cielo. Y si la angustia tuviera nombre no serían los de las cimas de las montañas (Everest, o alguna otra, a saber) que penetran los cielos de luz azul, o las nubes roturadas de gris tormenta. O quizás las nubes de lluvia plateada Su nombre: Porter-Porteadores.

“Quizás las flores brotan por el sudor y la sangre”

 

Insumisos sueños,

corazones voladores.

Influjo de Luna.

 

Pragya Sutra | Jai hos | Batas Chalyo | Phool ko Aakha ma | Symphony of Wisdom - Ani Choying Drolma

“Our intention is to spread love and compassion through music”.

“Nuestra intención es difundir el amor y la compasión a través de la música”.