miércoles, 30 de diciembre de 2020
AMALUR, LAS MIRADAS DE LA TIERRA. / AMALUR, THE LOOKS OF THE EARTH.
miércoles, 4 de noviembre de 2020
EL AMOR PROLONGA LA VIDA
Zumaia, veinticinco de mayo del dos mil cinco.
“Indícame, amor de mi alma, dónde apacientas el rebaño, dónde lo llevas a sestear a mediodía, para que no ande yo como errante, quizás perdido”
(Del Cantar de los Cantares, 1.7)
Necesitamos de las dudas, de la incertidumbre, para hallar el recto Camino, aquel que nos ha de llevar a casa, a la casa del Padre.
Ahora son momentos de penumbra, las lágrimas afloran como máxima expresión de un sentimiento, el sentimiento más humano del dolor. Pero se tornarán en dulce frescor que alivie nuestra congoja.
Tras un largo camino por esta vida, cinco años de enfermedad han dejado en ti una huella imborrable. Pero viendo tu rostro ya inerte, solo veo paz, la paz de aquel que ha sido acogido en la casa del Amor Eterno.
Juan Cruz, tú has sido afortunado. Has sido bendecido con una mujer que te ha llevado de la mano por un camino de sombras. Pero también ella te ha esperado como dulce doncella. Aquella que sale al encuentro del amado, hasta hallarlo, con la lámpara llena de aceite. Ha ungido tu frente, y su luz te ha mostrado el camino de regreso a casa.
“Pero conmigo estaba tu memoria. Ya no me quedaba la más mínima duda de que existía un ser al que arrimarme, pues el cuerpo corruptible agrava el alma, y la morada terrestre oprime el espíritu que piensa en multitud de cosas. Estaba, además, firmemente convencido de que lo invisible de ti, tu eterno poder y divinidad, se comprende desde lo creado”
(San Agustín, Confesiones, VII, 17,23)
Descansa en la Paz, acogido por el amor de aquel que en su día creo ese cuerpo que alojó un espíritu, ya libre. Libre de ese cuerpo finito y corrupto, y camina en la Luz, a su encuentro.
Zumaia, veintisiete de octubre del dos mil veinte.
Ahora, Juan Cruz, tú has de acoger a Sabina. Toma su mano y, unidos por el Camino de la Luz, llévala a la casa del Padre; a la casa del Amor Eterno.
- Sabina, recibiendo un regalo del Amor de Dios comenzó su nuevo Camino el día veintisiete de octubre, festividad de Santa Sabina.
Caminando.
De los arboles caen las hojas.
jueves, 15 de octubre de 2020
CAMINO, LA LUZ DEL SILENCIO- THE PATH, THE LIGHT OF SILENCE.
Encrucijada.
Cegado, caí al suelo.
Veintiséis de octubre del dos mil diecinueve. Ocho y cuarenta y dos de la mañana. Vuelvo al bosque de Basajaunberro en Roncesvalles.
Hay algo que me mueve a repetir una y otra vez el viaje, algo que me ata.
- El encuentro, solamente busco el encuentro con todo lo que me rodea. El encuentro con la belleza, y con la luz que emana del silencio.
A esta hora de la mañana las hojas de los árboles y las briznas de hierba están empapadas del rocío del alba y las huellas de mis pasos quedan impresas en la tierra embarrada.
Contemplo las hojas impregnadas de otoño; veo cómo el viento las mueve. La luz del alba las ilumina mientras busca dónde acogerse. Entonces solo busco una de ellas, la que me una al sol para abrazarnos.
¿Quizás sea el momento de verlas caer, quizás el de contemplarlas todavía en las ramas de los árboles? He llegado tarde, ya están en el suelo. Todo es efímero. ¿Qué quedará cuando pase el otoño?
Camino vacío,
acogido al silencio,
ausentes los pasos.
La luz penetra la bruma del bosque.
Ahora es otoño y el alma, a través de sus ojos, se impregna de brillantes colores de lluvia y de aromas de tierra húmeda. Desde el balcón de mi casa apenas veo pasar peregrinos por Arritokieta. Añoro el sol. Por las noches añoro la luna; la fuerte lluvia la oculta.
Triste sombra.
Los frutos del nogal están negros.
THE PATH, THE LIGHT OF SILENCE.
Crossroads.
Blinded, I fell to the ground.
Twenty-sixth October two thousand nineteen. Eight forty-two in the morning. I return to the Basajaunberro forest in Roncesvalles.
There is something that moves me to repeat the journey over and over again, something that ties me down.
- The encounter, I just look for the encounter with everything around me. The encounter with beauty, and with the light that emanates from silence.
At this hour of the morning the leaves of the trees and the blades of grass are soaked with the dew of dawn and the traces of my steps are imprinted on the muddy ground.
I look at the autumn leaves; I see how the wind moves them. The light of dawn illuminates them as it looks for a place to shelter. Then I only look for one of them, the one that joins me to the sun to embrace us.
Perhaps it is time to see them fall, perhaps to contemplate them still on the branches of the trees? I am late, they are already on the ground. Everything is ephemeral. What will be left when autumn passes?
Empty road,
welcomed into silence,
steps are absent.
The light penetrates the mist of the forest.
Now it is autumn and the soul, through its eyes, is impregnated with the brilliant colours of rain and the aromas of damp earth. From the balcony of my house I hardly see any pilgrims passing by Arritokieta. I miss the sun. At night I miss the moon; the heavy rain hides it.
Sad shade.
The fruits of the walnut tree are black.
Saturn, Sleeping At Last-Saturno, Durmiendo por fin.










































































